Doctora Cordero

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Dra. Cordero:"Me estaban llamando de la U. del Mar para impartir la clase de ética y moral."

María Luisa Cordero Velásquez (n. 23 de enero de 1943 en Puerto Montt) es una médico especialista en psiquiatría, electroencefalografía y denostación pública, reconocida por ser la anciana más ñoña, agresiva e irreverente de la televisión chilena.

Biografía[editar]

Su madre fue una mongoloide mujer descendiente de Huilliches, proveniente de la comuna de Puyehue. En tanto que su padre fue un español que le vendía mercadería a las horribles viejas huilliches.

Al momento de nacer, pesaba casi 5 kilos, por lo que se quedó atascada en el canal vaginal de su madre y debieron recurrir a toda la tecnología con que contaba Puerto Montt en esa época: 20 bueyes la tiraron hasta lesionar severamente la vagina de su madre, que quedó inutilizable.

Vida escolar[editar]

En el colegio fue víctima de bromas por su limitada estatura, su caricaturesco rostro huilliche-hispano y su incapacidad para relacionarse con la gente. Se refugió en los estudios para evadir la maldad de sus compañeros hasta convertirse en la mejor alumna en medio de todas las huilliches palurdas con las que compartía.

Nunca tuvo novio en el colegio y jamás un niño se masturbó pensando en su rostro huilliche-hispano. Pasó su adolescencia leyendo novelas clásicas, al extremo de llegar a masturbarse pensando en Sancho Panza.

Llegada a Santiago[editar]

Tras obtener un altísimo puntaje en la prueba de admisión, ingresa a estudiar medicina en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde rápidamente fue discriminada por su aspecto físico y por no tener otro tema de conversación que no sea William Shakespeare o Miguel de Cervantes.

Entra al grupo de teatro de la Facultad de Medicina, con el sueño de convertirse algún día en una afamada actriz de cine, pero los directores y dramaturgos siempre le asignaban el papel de nana, una suerte similar a la que vivió Teresita Reyes, la actriz más fea de Chile.

Posta Central y la vocación de Psiquiatra[editar]

Tras titularse como Médico Cirujano en 1967, la Dra. Cordero ingresa a trabajar a la Posta Central, allí conoce los piojos, las pulgas, el olor a patas de 20 días de evolución, el olor anal persistente, el olor a hongos vaginales, etc. Se cuenta que en la semana de la próstata de la Posta Central, los 237 anos que examinó llevaban días sin asearse, por lo que determinó dedicarse a una especialidad en la que nunca tenga que tocar pacientes. Nace así su interés por la psiquiatría.

Matrimonio[editar]

Contrae matrimonio a los 26 años con el abogado socialista Jaime Laso, quien estaba convencido que las descendientes de huilliches eran adictas al pene.

Cordero llegó virgen al matrimonio, por lo que la fiesta matrimonial duró hasta las 21.00 hrs, debido a la incontrolable calentura de su marido, que quería comprobar urgentemente el mito de las hembras huilliches. En la noche de bodas, María Luisa le advirtió que a la semana siguiente debía rendir su examen de admisión a Psiquiatría, por lo que no tenía tiempo para el amor. Pasaron la noche juntos memorizando los planteamientos de Wolfgang Köhler.

Psiquiatría[editar]

Dr. Otto Dörr: "Nunca había tenido contacto con huilliches indomables hasta que conocí a la alumna Cordero"

Tras haber pasado toda su luna de miel estudiando, logra entrar a Psiquiatría para ser formada por el Dr. Otto Dörr, amigo personal de Paul Schaefer.

Sus maestros le sugieren probar el sexo para que pueda entender las teorías del psicoanálisis de Sigmund Freud. De esta forma, Cordero acepta ser penetrada por su marido, quedando de inmediato embarazada, de modo que se niega a ser penetrada otra vez.

Al estudiar las teorías psicoanalíticas de Lacan, es abordada súbitamente por la necesidad de ser nuevamente penetrada. Cede a la pulsión psicoanalítica y se entrega por segunda vez a su marido, quedando nuevamente embarazada. Esa fue la última vez que María Luisa Cordero hizo el amor.

Viaja a España e Inglaterra para continuar sus estudios de psiquiatría y electroencefalografía, acompañada por los ruegos de su marido para que tuvieran sexo en Europa.

Separación y Nulidad[editar]

Jaime Guzmán: "Gracias a la doctora Cordero me dejé de vestir de mujer en el verano".

En 1980, su marido la abandona por una mujer más joven y sensual. Cordero pierde la razón y le niega la nulidad. Intenta manipularlo con tentativas suicidas, amenazándolo con tomarse todas las muestras médicas que habían en la casa.

El abandono cambió su lenguaje formal por un lenguaje agresivo, insolente, grosero, recargado de contenidos relativos a la genitalidad. Pasaba todo el día hablando del ano y del pene. Sus pacientes entraban mal y salían peor, corrían a suicidarse afuera de la consulta tras ser ofendidos por la psiquiatra más despiadada de Chile. Les sugería a los alcohólicos tomarse hasta los perfumes; a los esquizofrénicos les decía que postulen al ejército; a los comunistas les sugería dispararle a los pacos como médida terapéutica. Violó el secreto profesional y mandó una carta a la CNI contando que Jaime Guzmán era un narcisista, homosexual con impulsos falofílicos incontrolables.

Finalmente, acude a una larga terapia psicoanalítica que duró 5 años y con ella logró aceptar su fracaso matrimonial. Le concede la nulidad a su ex-marido, quien inmediatamente se casó con la que era su amante diciendo "Ni un brillo las huilliches".

Vida pública y televisiva[editar]

Tras ser abandonada por el único amor de su vida, Cordero se empieza a dedicar a la actividad gremial en el Colegio Médico, para así tener la posibilidad de hablar en público y ofender a todos sus colegas.

La popularidad de sus insultos le permite llegar a Radio Cooperativa, desde donde insultaba a quienes estaban a cargo de la dictadura. En los 90 llega a la TV para seguir ofendiendo a los personajes de la política y la farándula.

En 1998 se convierte en escritora del libro "Jurel tipo Salmón", que bate el récord mundial de tener la mayor proporción de insultos por página.

Fernando Villegas[editar]

El momento en que Fernando Villegas sintió los pechos llenos de leche en polvo.

En 1996 la psiquiatra ya era toda una estrella del agravio televisivo. En el día ofendía cruelmente a sus pacientes y en la noche denostaba a los políticos como invitada del programa Domicilio Conocido en Chilevisión.

Una noche en Chilevisión, el sociólogo Fernando Villegas -el hombre más necesitado de Chile- osó agarrar los grandes pechos de María Luisa Cordero, a los cuales sólo les quedaba leche en polvo. La Doctora se sintió vulnerada y usó una de sus rodillas con artrosis para golpear los testículos de Villegas, quien al sentir el roce de su ingle con la rodilla de Cordero, no pudo evitar eyacular y liberar de su cuerpo todos los pensamientos progresistas. Desde esa noche, Villegas es un hombre de derecha.

Caso Spiniak[editar]

Gemita Bueno:"El peor error de mi vida fue atenderme con esta vieja de mierda, le contó mis secretos a todo Chile"

La soledad de décadas que afectaba a Cordero, la hizo tener fantasías sexuales con su mentor, el Dr. Otto Dörr. Todas las noches del año 2002, dedicaba horas a la masturbación, introduciéndose los envases de risperidona por el ano, imaginando que lo que sentía era la gran verga alemana del Dr. Dörr, el amigo personal de Paul Schaeffer y de Jovino Novoa.

Este vínculo imaginario que estableció con tan siniestros personajes, la condujo a defender públicamente a Jovino Novoa, cuando a este lo vincularon al caso Spiniak. La Dra. Cordero reveló a la opinión pública los diagnósticos hallados en su paciente Gemita Bueno, con lo cual cagaron Guido Girardi y el Cura Jolo.

En enero del año 2013, vuelven a acusar de abuso sexual a un cercano del Dr. Otto Dörr. Esta vez el acusado fue su sobrino Pablo Mackenna Dörr. La Dra. Cordero, que continúa sintiendo intensos deseos anales por la verga alemana del Dr. Dörr, fue la primera en alzar la voz para defender a Mackenna.

No obstante, el Dr. Dörr ha sido categórico en decirle a Cordero que sólo la penetrará una vez que ella se atreva a defender públicamente a Paul Schaeffer y al enclave alemán en el que Dörr colaboró.

Licencias médicas, Calleuque el loro[editar]

Bachelet: "La Jupi es la mejor asesora comunicacional del planeta, me hace tener 70% de apoyo y además se cagó a la Cordero, por eso la traigo a la playa".

En el año 2001, la Dra. Cordero se convierte en locutora radial, acompañada de Eduardo Fuentes en el programa Cordero a punto, una tribuna desde la cual destruía la imagen del Presidente de la época, Ricardo Lagos, y de toda la Concertación

La fiesta le duró hasta el año 2003, cuando la amiguita personal de Michelle Bachelet, la Jupi, se unió al Dr. Juan Luis Castro -socialista que presidía el Colegio Médico- para ponerle fin a las habladurías de Cordero. Contactaron a periodistas de Chilevisión para preparar el gran golpe.

Con cámaras ocultas grabaron a la Dra. Cordero emitiendo dos licencias médicas presuntamente fraudulentas. Ella les decía a los supuestos pacientes "Te quedai Calleuque el loro". Inmediatamente surge la polémica nacional: Ximena Rincón se lanza en picada contra la doctora, el doctor socialista Juan Luis Castro la expulsa del Colegio Médico, el abogado defensor de Chilevisión -Rodrigo Hinzpeter- también la trató de hacer bolsa en tribunales.

Cordero le reza a Sancho Panza para que la ayude. Después de algunos años, logra comprobar su inocencia en tribunales y en 2010 empezó su venganza contra la Concertación al calificar a Michelle Bachelet como maricona sonriente; a Ricardo Lagos Weber como "hijo de ladrón"; y en 2012 se refirió a la entrepiernas de Ximena Rincón.

Perfil psicopatológico[editar]

Dra. Cordero: "Me meto por la raja tus hipótesis diagnósticas, así que te quedai calleuque el loro".

María Luisa Cordero es es una mujer de carácter sanguíneo, con rasgos narcisistas y una organización obsesiva de la personalidad.

Las constantes bromas que sufrió en la infancia, la conciencia que tenía de su fealdad y la dificultad para establecer vínculos interpersonales dieron lugar a rasgos narcisistas que explican su gran atracción por la televisión y también su inclinación por la carrera de medicina.

La organización obsesiva de su personalidad dio origen a pensamientos androfóbicos, que le impidieron tener una interacción adecuada con varones, y a una excesiva manifestación del pudor. Como consecuencia de esto, se ha convertido en una mujer solitaria incapaz de rehacer su vida tras su separación.

El lenguaje coprolálico que emplea, la constante mención del "poto" y los rasgos obsesivos dan cuenta de una etapa anal no superada en la infancia. Mientras que la imprudencia que manifiesta en televisión corresponde a un mecanismo de defensa para evitar hacerse cargo de sus heridas narcisistas.